2015-agosto-reportaje-patrimonio-subacuatico

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¿Se imaginan las antiguas batallas navales en las que un barco se hundía? ¿O las embarcaciones que por algún accidente terminaron en el fondo del mar? ¿O los rituales prehispánicos donde arrojaban ofrendas a los cenotes, ríos, lagos o manantiales? ¿O las cuevas ahora inundadas donde alguna vez habitaron antiguos pobladores? Pues desde hace siglos, todo eso se conserva bajo el agua y se le denomina: patrimonio subacuático.

Estos restos nos permiten conocer mucho sobre nuestra historia ya que guardan un testimonio excepcional. Son verdaderos museos cobijados por el agua, muchas veces mejor conservados que en tierra. En definitiva un viaje submarino al pasado. Por ejemplo, los objetos de los naufragios nos hablan entre otras cosas de los utensilios que empleaban; las diferentes armas; la manera en que transportaban la carga, los alimentos o el equipaje de diferentes épocas...

Recordemos el caso del Titanic, el cual se conserva de manera sorprendente y
mucha gente tiene gran interés por él, pero en realidad en todo el mundo existen grandes historias guardadas en el fondo de las aguas, aunque no hayan tenido la difusión del éxito hollywoodense.

México tiene un gran patrimonio subacuático el cual está protegido y bajo resguardo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Restos prehistóricos, prehispánicos y coloniales se conservan en aguas mexicanas.

En nuestro país en general este tema es poco conocido, incluso durante años fue completamente ignorado lo cual permitió antiguamente muchos saqueos. Actualmente, existen proyectos en los que intervienen expertos de diversas áreas para cuidarlo, preservarlo y velar por su conservación a largo plazo.

Por ejemplo, ¿sabías que los restos al llevar tanto tiempo bajo el agua, si se quisieran sacar muchos materiales podrían desintegrarse o sufrir grandes daños? Por eso, para mantenerlo, la mayoría de las veces es imprescindible dejarlo en el lugar donde se encuentra para que las características ambientales no varíen y lo perjudiquen. Pero son los expertos quienes finalmente deben valorar el destino de los vestigios cuidando su preservación ya sea dentro o fuera del agua.

Por cierto, como dato obvio pero interesante quienes trabajan en patrimonio subacuático tienen que ser además de arqueólogos buzos expertos (arqueólogos subacuáticos) capacitados para desarrollar su trabajo en el fondo del agua ya que ellos son los que hacen paradójicamente el trabajo de "campo". Es una labor peligrosa que requiere de personal altamente capacitado y que necesita muchos recursos tanto materiales como financieros para realizarse.

Como resultado del trabajo y de muchos estudios de este tipo de patrimonio ahora podemos saber por ejemplo que los mayas tenían estructuras en el mar que probablemente servían para ayudar a los navegantes indicándoles por ejemplo la entrada a los arrecifes o a los lugares de peligro para las embarcaciones. También podemos conocer y disfrutar cómodamente en los museos de piezas como: cañones, anclas, objetos de cerámica, restos de fauna... los cuales nos dan una referencia de nuestro pasado, de todo aquello que nos ha dado historia y nos construye.

Por todo lo anterior es importantísimo crear conciencia de que este patrimonio existe, evitar su saqueo, ver por su protección, regularlo y protegerlo también jurídicamente para garantizar su conservación ya que es patrimonio de todos los mexicanos, un orgullo más de nuestra rica y vasta cultura.©

© Ana Luisa Reed Casas. México. 2015