2014-nov-reportaje-nayarit

2014-nov-reportaje-nayarit-titulo

 

Siempre soñé con un viaje como este. Rentar un jeep, poner unas tablas de surf en el techo del mismo y manejar libremente de una playa a la siguiente, durmiendo bajo las estrellas donde la noche nos encontrara. Y bueno, la verdad es que los años han pasado y en algún momento te das cuenta que dormir bajo las estrellas ya no es tan divertido como antes y que surfear parece un deporte extremadamente peligroso. Lo cual me deprimió un montón, pero no tardé mucho en darme cuenta de que todavía podía rentar el jeep y manejar libremente de un lugar a otro y que además ahora tengo más dinero que cuando tenía 20 años y que puedo pagarme un buen hotel donde yo quiera.

Así que le conté mi idea a mi esposa y juntos elegimos la Riviera Nayarit. Elegimos este destino por dos razones: una, porque se puede volar directo a Puerto Vallarta y rentar un coche desde ahí y, dos, porque recuerdo que Sayulita solía tener muy buenas olas y tenía la tentación de probar un poco de paddle surf. Así que convencimos a otras dos parejas que se nos unieron al viaje y nos aportaron la gran idea de rentar villas en lugar de llegar a hoteles. Así que buscamos en internet y poco después ya teníamos reservadas tres villas distintas: una en Punta Mita, una en Sayulita y una tercera en San Pancho. Dos días en cada una. Una hora después ya teníamos boleto de avión y 2 jeeps esperando por nosotros en Puerto Vallarta.

Al llegar a Vallarta, nuestros coches nos estaban esperando en la puerta del aeropuerto y nos dirigimos directamente a Punta Mita con una única parada obligada en el famoso "Coleguita" de La Cruz de Huanacaxtle. Cuando finalmente, llegamos a nuestra villa en la comunidad privada de Punta Mita quedamos fascinados por el lujo de este lugar. El sitio es increíble, cuenta con dos campos de golf en su interior, además de diversos desarrollos privados y de los exclusivos hoteles Four Seasons y St. Regis. Nuestra villa, contaba con tres habitaciones, alberca, asador y vista al campo de golf y al Océano Pacífico. Ese día sólo disfrutamos unos cocteles en la alberca y salimos a cenar a un delicioso restaurant en la playa. Pero al día siguiente tomamos un tour a las Islas Marietas, donde practicamos snorkeling y de regreso vimos unas ballenas jorobadas dando un tremendo espectáculo en el mar. Nos hubiera encantado probar los campos de golf, pero a pesar del costo de las villas, la idea era mantener el viaje lo más cercano posible a aquél lejano viaje de mochileros de cuando éramos jóvenes y el golf hubiera acabado con toda ilusión que aún tuviéramos al respecto.

Nuestra siguiente parada fue Sayulita, a donde llegamos tras un viaje de media hora por carretera. Sayulita es un lugar completamente distinto a Punta Mita, mucho más relajado y con una onda completamente diferente. Es un pueblito que saltó a la fama por sus olas y se ha llenado de surfers y extranjeros que vienen a probar el Mexican way of life. Nuestra villa aquí tenía un estilo mucho más mexicano y con un encanto especial. Dicen que Sayulita es el Playa del Carmen del Pacífico y definitivamente así se vive. En todas partes se escuchan acentos sudamericanos o norteamericanos, y el colorido de las calles es insuperable. Aquí por fin practicamos el famoso paddle board y bailamos reggae a la orilla de la playa.

Sólo nos quedaba San Pancho, así que dos días más tarde tomamos los jeeps y nos dirigimos a este pueblito a sólo 15 minutos al norte de Sayulita. Supongo que San Pancho es como era Sayulita hace unos 20 años. Un pueblo de surfers y hippies, pero mucho más pequeño y con menos instalaciones. Un poco más libre y natural también. Aquí incluso pudimos hacer una fogata en la playa y nadie nos regañó. Nuestra villa, como todas las anteriores, estaba espectacular, con alberca a pie de playa y todos los lujos que uno se pueda imaginar. Antes de este viaje no tenía idea que existían este tipo de propiedades en México y la verdad es que, para viajar en grupo es una opción mucho más interesante. Sale más o menos lo mismo que si cada quien pagara su hotel, pero no hay comparación entre lo que recibes en una villa y lo que recibes en un hotel. San Pancho no tiene gran cosa y por las noches puede ser un poco aburrido, sin embargo fue el lugar ideal para cerrar el viaje, pues aquí sí nos podíamos quedar dormidos bajo las estrellas en la terraza de la villa y soñar que éramos esos jóvenes ansiosos por viajar de mochileros y acampar donde los alcanzara la noche.

Un par de días después regresamos a Puerto Vallarta, entregamos los jeeps y nos subimos al avión de regreso a la realidad, pero con un buen sabor de boca de haber conocido finalmente este destino turístico llamado Riviera Nayarit, que en realidad son muchos pequeños destinos, cada uno con un sabor único y diferente.

-Luis Fernando Domínguez Twitter: @dominguez_luisf