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"Polvos de molleja", "Ojos de Tigre", "Aceite de lombrices", "Cuernos de ciervo" y "Aceite de Castor", son los ahora considerados nombres exóticos de sólo algunos de los múltiples polvos, ungüentos y aceites que podías encontrar en las antiguas boticas para remediar todo padecimiento.
Pocas son las boticas que permanecen vivas en plena época donde la alta tecnología y ciencia. Estos lugares, eran famosos porque investigaban, preparaban y vendían una gran cantidad de remedios comunitarios, preservando el antiguo conocimiento y dominio de la herbolaria. El boticario, no sólo se encargaba de atender el local, también ofrecía consejos y productos que aligeraran dolores, malestares, enfermedades o bien, consejos aplicables a la cosmética.
Si bien, la existencia de las boticas se remonta a la época colonial, es bien sabido que, en México, éste oficio también se vio muy influenciado por los grandes saberes herbolarios y anatómicos del mundo prehispánico, siendo la botica mexicana, un producto más del mestizaje cultural. En un principio, estos conocimientos fueron discriminados e incluso, los registros obtenidos de los antiguos pobladores, fueron destruidos pues iban en contra, o bien, ponían en riesgo a la evangelización.
Típicamente, durante el periodo novohispano, las boticas se conformaban por cuatro cuartos:

  • En el primero, se vendían los productos y se guardaban las plantas para que después fueran adquiridos.
  • "La Rebotica" se trataba del almacén de los preparados.
  • "El Obrador" o "Pieza de las Hornillas", se trataba del cuarto donde estaba el alambique (aparato utilizado para la destilación de líquidos), la prensa y los instrumentos y aparatos necesarios para producir extractos, cocimientos, etc.
  • Por último estaba la "Pieza de Yerbas", era en éste lugar donde las plantas, flores, hierbas, raíces, frutos, etcétera, eran guardadas. (1)

El oficio de boticario y su lugar de trabajo, transmitieron el conocimiento de generación en generación, registrando las recetas y padecimientos en bitácoras hasta mediados del siglo XX.
En entrevista a Víctor Adrián Espinosa, del periódico El Universal, Arturo Taboada, encargado de la última botica sobreviviente de la colonia Guerrero de la Ciudad de México, comenta que entre los preparados más famosos y curiosos que había en la botica que ha permanecido a su familia, estaban los "Polvos para enamorar" los cuales, se ponían en la mano del enamorado para que al saludar a la persona a conquistar se impregnaran. Si ésta última se lavaba las manos y se escurrían los polvos, se creía que por fin se encontraba enamorada de él. (2)
A finales del siglo XX, ante el voraz crecimiento de las industrias farmacéuticas, Estas populares casas de remedios, tuvieron que ir sufriendo modificaciones para convertirse en farmacias independientes y hasta incluir artículos propios de una tienda de abarrotes. Actualmente, quedan muy contados ejemplares de los lugares y las personas que curaron, durante años, a miles de mexicanos.

(1) Balderas Sánchez, Norma. La Herbolaria en la Nueva España y su empleo en la botica del Colegio de Vizcaínas 1775 – 1780.
(2) Espinosa, Víctor Adrián. Boticas, tradición en el olvido. El Universal: Domingo 23 de septiembre de 2012.

-Alfonso A. Cano Twitter: @alfonsoacano