2015-mar-reportaje-radionovela

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Eran las vacaciones de verano de algún año en los ochenta en la ciudad de Puebla, aún no era el mediodía, un niño y su mamá escuchaban la radio mientras realizaban sus labores cotidianas, ella preparaba la comida, él jugaba con sus juguetes; el cuadrante de AM estaba sintonizado en la frecuencia del 1170, XECD "La Divertida"; la voz del narrador hablaba del sufrimiento de una dulce y pequeña niña llamada Charito Armenteros, abusada por los excesos de Olga Lidia, el nombre de la radionovela era "La Rebelión de la Juventud".

La XEW "La voz de la América Latina desde México" transmitió la primera radionovela en nuestro país, se trataba de "Los Tres Mosqueteros", proyecto de los hermanos Galindo, Marco Aurelio y el cineasta Alejandro, era el año de 1932; a partir de entonces comenzó la producción de este género radiofónico, que en ese entonces contaba con gran aceptación en Cuba.

La siguiente década vio el florecimiento de las radionovelas al grado de que la "W" transmitía cinco al día y tal como en Estados Unidos los principales patrocinadores eran los jabones (de ahí el nombre de soap opera), de manera natural el "Star System" mexicano se había formado, productores, guionistas, musicalizadores, actores y hasta efectistas se forjaban en las cabinas de radio para posteriormente dar el paso hacia otros medios como el cine, el doblaje y la televisión.

En principio las radionovelas tenían el formato de un radio teatro, con público asistente incluso, pero se ensayaban antes de presentarlas en vivo en uno de los estudios, primero un ensayo leído, después venía el general, para que de ahí todos llegaran a la cabina grande, desde donde se transmitía el capítulo en directo, desde arriba y de un jalón, actores y producción en una labor más que artesanal donde ante las equivocaciones no quedaba más que improvisar sobre la marcha.

Posteriormente con la llegada de la cinta magnética y las máquinas de carrete abierto los programas comenzaron a grabarse y se producían radionovelas durante todo el día, cinco capítulos en tres horas, de lunes a viernes y cada una contaba con su día de grabación.
El género se diversificó y las tramas eran de todo tipo: sentimentales, campiranas, religiosas, fantásticas, de suspenso, policiacas, de terror, históricas, y hasta humorísticas. Los títulos y personajes se hicieron famosos y son recordados hasta nuestros días: "Chucho el Roto", "Kaliman, el Hombre Increíble", "Apague la Luz y Escuche", "Panzón Panseco", "El Monje Loco", etcétera.

Otros grupos radiofónicos copiaron el modelo y la producción en nuestro país dio hasta para la exportación hacia la mitad del siglo pasado (Kalimán en Colombia fue todo un éxito), pero la popularidad y producción de las radionovelas vino gradualmente a menos en las décadas de los setenta y ochenta, en donde los usos y costumbres del mexicano cambiaron y la audiencia comenzaba a preferir la televisión, aunque diferentes estaciones a lo largo y ancho de la república seguían transmitiendo las radionovelas producidas años atrás y manteniendo a las amas de casa en el público meta de este género.

A finales de 1999 estaba terminando mis prácticas profesionales en Televisa Radio, para ser precisos en la XEW, la intención era quedarme a trabajar, la llave que abrió esa puerta fueron las radionovelas. Mi primer encargo fue la restauración de novelas clásicas, armado nuevo de entradas, salidas y rompecortes, algunas incluso se digitalizaron en DAT (Digital Audio Tape), un formato actualmente obsoleto; también me tocaba la producción al aire de "La hora de las radionovelas", lunes a viernes a las nueve de la mañana con la conducción de Don Jaime Ortiz Pino, recientemente fallecido.

Cientos y cientos de títulos a disposición para poder programar, la mayoría con 60 capítulos; mi trabajo consistía en armar en estudio la nueva producción, ponérsela a los capítulos, muchos editados de forma artesanal en la misma cinta que en algunas ocasiones se despedazaba en las manos, a pesar de los cuidados con los que estaban almacenados en la bodega del barrio de Santiago Tulyehualco en Xochimilco, además de rotularlos con el número de capítulo y día de transmisión, para finalmente transmitirlos a través de los 250 mil watts de potencia del 900 de AM.

Los 70 años de "La Voz de la América Latina desde México" fueron el marco para la producción de "La Herencia", el primer serial radiofónico interactivo (léase radionovela en el año 2000, los tiempos en que la palabra interactivo estaba de moda), una historia que varios años atrás había funcionado en la Cadena Ser de España; este sería el inicio para lo que pretendía ser una nueva etapa de uno de los géneros radiofónicos que forjaron la gran historia y tradición de la XEW.

Los meses previos en las radionovelas de la W me llevaron a las filas de esta magna producción que hasta tuvo un comercial de tv actuado por su protagonista principal, Pedro Armendáriz Jr. (QEPD), quien junto a Blanca Guerra, Vanessa Guzmán, Luis Gatica y demás actores de televisión encabezaron el reparto del nuevo serial, ahí radico la complejidad de la producción, a los llamados casi nunca llegaban todos, así que un día grababa a algunos, más tarde a otros que faltaron y tal vez el siguiente día a alguno más, la labor de rompecabezas sólo pudo ser solventada a través de un editor digital, el programa se llamaba "Fairlight".
Las figuras de televisión estaban apoyadas por grandes actores de doblaje como Esteban Siller (QEPD) y Humberto Vélez, en ese entonces la voz de Homero Simpson, quienes se encargaron de darles los fundamentos de la actuación basada en la voz solamente. El trabajo parecía interminable, después de tener todas las actuaciones grabadas había que limpiar las voces, dejando sólo "los fríos" sin equivocaciones para después armar el rompecabezas de acuerdo al guión, posteriormente musicalizarlos y ponerles los efectos de sonido, finalmente hacer el "transfer" en tiempo real al formato en el que se transmitirían al aire. En muchas ocasiones estuve, junto con el operador del Estudio 1, terminando una noche anterior el capítulo del día siguiente.

Esta "nueva forma" de producir radionovelas se repitió con "Decisiones", estelarizada por Andrea Legarreta y Raúl Araiza y "Milagro en Navidad" con Gabriela Goldsmith; ahí terminó junto con el año del 70 aniversario la más reciente aventura de las radionovelas en la "W". Hubo otro intento posterior de revivir la radionovela, en el que también tuve la suerte de participar, fue en una radiodifusora que duró muy poco tiempo al aire, "La Red W Interactiva" (¿Se acuerdan de la palabrita de moda?), eran finales del 2001.
Rogelio Guerra, Ana de la Reguera, Cecilia Suárez, Osvaldo Benavides, José Ángel Llamas, entre otros, formaron parte de "La Recompensa", ahí aprendí a utilizar el Pro Tools, software que en ese entonces estaba en sus primeras versiones, y me daba más herramientas para la edición y post producción de los capítulos que entregaba en cd para la transmisión al aire.
Buenas historias y grandes actuaciones dieron vida a toda una época de la radio que incentivaba la imaginación y hasta la sensibilidad, características que en la cotidianeidad actual parecen no tener cabida, esto aunado a la poca audiencia y por lo consiguiente bajo interés de los patrocinadores a anunciarse en la amplitud modulada dan como resultado que este formato radiofónico, al que le tengo cariño desde la infancia, hoy esté en el olvido dentro de la radio comercial.

Por Juan Arturo Muñoz E. @juanarturom