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Hasta los años 90's, era muy común ver en los distintos barrios o colonias de distintas ciudades de México, a una gran cantidad de niños cerrando las calles por las tardes, o por los domingos, para jugar y reírse a carcajadas con los vecinos o con los primos (fueran lejanos o cercanos). A pesar de ya estar en el mercado el famoso Atari, el Nintendo y demás; los niños de los 90's para atrás, no necesitábamos de gran tecnología ni HD para pasarla de lo mejor.

Aquí te enlistoseis juegos que seguro recordarás que los jugaste en la calle:

Stop
Declaro la guerra en contra de mi peor enemigo que es... ¡Francia!
Seguido de esta famosísima frase, seguía un fuerte grito y a correr como desesperados.
En este juego, tenías que dibujar un círculo dividido en el número de jugadores; cada uno, escogía un país. El perdedor de la ronda anterior tenía que declararle la guerra a un país y éste tenía que salir corriendo y parar hasta que el contrincante dijera: ¡STOP! Luego de eso y públicamente, se tenía que adivinar el número de pasos que le costaría llegar hasta la persona del país en conflicto. Si coincidía y lo lograba, evidentemente, ganaba.

Avioncito
También conocido como rayuela, un juego muy popular en las calles y en los patios de las casas. ¿Te acuerdas? Lo divertido comenzaba desde el hecho de dibujar esos cuadros en forma de un supuesto avión y luego... a ¡comenzar el reto!

Canicas
Las canicas han perdurado por generaciones; la emoción estaba desde el punto de adquirir una nueva. Había agüitas, espaciales y más. Cuando las calles no eran tan riesgosas y estaban muy tranquilas, podíamos pasar las tardes enteras en los baches para que fluyera mejor el juego.

Tazos
¡Cómo olvidarlos! Podías tener pilas enormes de tazos y no soltar ni uno. Era la fascinación de los niños crecidos en los 80's y 90's. ¿Cuántos podías voltear en un solo tiro?

La Cascarita
¿No tenías balón? No importaba, siempre había unas cuantas hojas de papel y cinta adhesiva para hacer una pelota, o bien, un simple bote de jugo (de esos que te los tomabas al revés) relleno de piedritas. Y si los Reyes Magos no te habían traído la portería que tanto querías, pues tampoco pasaba mucho: conseguías dos piedras y listo, te convertías en Jorge Campos.

El trompo
Uno de los juegos más tradicionales. Los había (y los hay aún) desde su forma artesanal, hasta los chinos de última generación (que ya tenían luces y cosas muy espaciales). Sin duda, el espacio ideal era la calle, por su amplitud y el reto que significaban los baches y cada huequito que había

Por Alfonso A. Cano: Twitter @alfonsoacano