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Las orejas

Para saber el origen de las orejas primero tenemos que hablar de la pasta hojaldrada. El hojaldre es muy antiguo probablemente los griegos y los romanos ya le daban gusto al paladar con alguna receta de esta famosa pasta. Posteriormente, su uso se extendió gracias a los árabes en la época medieval llegando así a la península Ibérica. Alrededor del año 1600 ya hay escritos que hacen referencia a su existencia.

Por otra parte, los franceses cuentan que fue el pintor Claudio de Lorena (conocido en Francia como Claude Gelée) quien la creó. El pintor nacido en el 1600 compaginaba la pintura con la panadería y como persona creativa dejó un importante legado en sus dos oficios.

A México la tradición del fabuloso pan que tenemos llega de la mano de los españoles quienes enseñaron a los indígenas a elaborarlo. Hay ordenanzas de Hernán Cortés con respecto a la panadería. Se conoce que ya había en esa época panes hechos de hojaldre: campechanas, condes, banderillas y probablemente "orejas".

Años después, durante la invasión francesa a México llegan recetas y técnicas que enriquecieron nuestra ya buena panadería con los secretos de los franceses reconocidos expertos en la materia. Es probable que ellos también nos hubieran enseñado a perfeccionar "las orejas".

Tanto en Francia como en España, "las orejas" son famosas aunque en ambos lugares se les conoce con el nombre de "palmeras" ( "palmier" en francés). Indudablemente en México les cambiamos el nombre y les pusimos "orejas", quizá por el parecido con las mismas o se me ocurre pensar que a lo mejor fue porque al oír las instrucciones de los panaderos franceses para entenderles más de una vez alguien gritó "¡para la oreja!" :)

En esta ocasión, y para darle mi toque personal a este famoso pan, les comparto mi receta de "orejas" pero con jamón y queso. Espero que les gusten.©

© Ana Luisa Reed Casas. México. 2015

Orejas de jamón y queso

Ingredientes:

  • 1 hoja o placa de pasta hojaldrada. Ya la venden hecha, la puedes conseguir en las panaderías (incluso en las de los supermercados). Por lo general es de muy buena calidad. Si quieres prepararla tú mismo hay varias recetas en internet que pueden servirte.
  • 100 gramos de jamón en rebanadas delgadas.
  • 100 gramos de queso manchego rallado (puedes cambiarlo por cualquier queso que se funda).
  • 50 gramos de mantequilla derretida (no fundida).
  • Un puñado de harina.

Modo de preparación:

  1. Sobre una superficie limpia extiende la masa a que te quede en rectángulo (es la forma que originalmente trae). Si necesitas pon un poco de harina en la superficie para que la masa no se pegue.
  2. Pásale -presionando suavemente- un rodillo para dejarla delgada y pareja. No se debe romper, así que no la adelgaces demasiado.
  3. Coloca sobre la masa las rebanadas de jamón hasta cubrir la masa completamente.
  4. Sobre el jamón espolvorea el queso rallado.
  5. Muy importante: tomando como referencia la mitad de la masa (la parte central), enrolla con cuidado cada lado hacia el centro, dejando que ambos lados de la masa enrollada coincidan en la mitad. (Te va a quedar una especie de rollo pero de dos partes).
  6. Corta ese rollo en rebanadas de un centímetro de grueso aproximadamente (se verán como pequeños corazones u "orejas").
  7. Colócalas con cuidado (que no se les salga el relleno ni se deformen) sobre una charola para horno dejando una distancia razonable entre ellas ya que se van a crecer con la horneada. Consejo: Para mayor facilidad cubre la charola con papel aluminio o papel de horno para que después puedas limpiarla fácilmente.
  8. Barnízalas con mantequilla.
  9. Mételas al horno a 180 grados unos 20 minutos. Cada horno es diferente, por lo que es muy importante que estés revisando como van pero sin abrir el horno. Cuando las veas infladas y un poco doradas ¡están listas!
  10. Déjalas enfriar y de preferencia: cómetelas escuchando la radio.