2014-jun-historia-odiamemas

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"Hola, soy Carlos Reynoso". En la década de los 80 y de los 90 odié presentarme ante cualquier persona. Y es que yo, no era yo. Yo, entonces, era "ah, como el jugador del América" o era el "pásale, maestro" o "ahhhh, chileeeeenooooo". Yo no era Carlos Reynoso, yo fui una pálida sombra de Carlos Reinoso. Eso sí, ya un poco más grande aprendí a sacarle jugo, todavía recuerdo la cara de sorpresa de un doctor que me preguntó, en guasa, que qué era de mí "El Maestro" y muy serio le respondí que mi tío... ese día obtuve un buen descuento.

Pero como niño, una situación así es traumatizante, creo que es algo en lo que mi padre no pensó al bautizarme. Ahora que lo reflexiono, me hace replantear la idea de ponerle Zelada a mi primera hija; además, con eso de que en el DF ya se puede elegir el orden de los apellidos, pues no sería igual Zelada Reynoso que Zelada Mondragón. Veremos...

En fin, dejo en paz los traumas personales (o al menos lo intento): ¿por qué la gente odia al América? La historia dice que en 1959 Emilio Azcárraga compró al equipo y, a golpe de cartera, los Millonetas se alejaron del pueblo, o de la mitad del pueblo. Nosotros los ricos y ustedes los pobres. Si a esas vamos, ya podemos empezar a odiar al León de Slim.

Sobre esto último, a fuerza de ser sincero, yo no me sentí tan mal por haber perdido la final contra los del Bajío y su agradable futbol. La Fiera es un buen equipo de futbol, como lo fue el América de los 70 y, sobre todo, de los 80. Ojalá me hubiera tocado haber visto en vivo a Carlos Reinoso o la final América-Chivas, pero mi memoria (de chorlito) apenas registra como primer gran triunfo la final del 88-89, América 5 – Cruz Azul 4.

Unos años antes, 84-85, se supone se gestó otra semilla que provocó el odio hacia las Águilas: América-Pumas y Joaquín Urrea. El mito del equipo favorecido por el arbitraje. Si esto fuera cierto, que alguien me explique lo ingrato que resultó ser americanista en la década de los 90: nada que celebrar, no al menos en cuanto a títulos de liga... una sequía que duró 13 años.

En esa época era más que válida la pregunta ¿por qué nos odian? Que por Televisa, que por los extranjeros, que por ganarle una final "arreglada" al Necaxa, que por el arbitraje, que porque sí, porque sí, porque sí... Eso es lo que dicen los de la vieja guardia, los de treinta años o más. Eso repiten los más jóvenes.

Estos últimos solo nos odian y ni saben por qué. Tengo un primo, quizá el más fan del Toluca, que antes era seguidor de Cruz Azul y que un día, de niño, le pidió permiso a su papá para irle al América (en la época de Beenhakker). Hoy detesta al "Amiérdica", como él lo llama, y se pone verde de coraje sobre todo por el último gran eslogan: "Ódiame más", no quiere que le condicionemos su aversión o algo así. Creo que José Antonio Roca se divertiría mucho con él.

Es una lástima que a la Vaca Cinéfila ya se la haya ocurrido eso de Mi villano favorito. Hubiera sido una idea millonaria poner la frase en camisetas para antiamericanistas. Vamos, toda historia requiere un buen villano y ustedes saben que el fútbol mexicano no sería igual sin el Ame, no se hagan, no se hagan, nos odian, pero sería aburrido vivir sin nosotros.