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La radio en México tiene mucha tradición. Fue pilar de la televisión actual dando pie al surgimiento de uno de los emporios televisivos más grandes (Televisa). En su momento, la aparición de estos nuevos medios presagiaron su desaparición, pero incluso ahora con las tecnologías más sofisticadas la radio sigue vigente... muy vigente... ¿por qué? ¿dónde está la clave de su éxito?

En el caso mexicano, tal ha sido la influencia de la radio en el país que podría haber muchas respuestas pero desde mi punto de vista la radio sigue viva por su proximidad con la gente, por su lado humano. Repasemos algunos usos que la han hecho tener esa cercanía.

Dentro del hogar la radio ha sido una compañera de las labores domésticas. Planchar con un buen ritmo no es solo cuestión de práctica, sino también de la compañía de una buena música que permita al cuerpo aflojarse y darle un movimiento acompasado. No olvidemos la gran colección de discos de "Música para planchar" cuyas canciones sacadas de las más escuchadas en la radio ofrecen lo mejor para inspirarse haciendo esta tarea.

Al cocinar, también el ritmo musical da sazón... "una pizquita por acá, un meneadito por allá"... influencia de San Pascual Bailón y de la famosa Chepina Peralta (con más de 9 mil programas emitidos en radio). En general, el trabajo de la casa sería mucho más aburrido sin la compañía de la radio. Sacar las emociones mientras se limpia al ritmo de: "Déjenme si estoy llorando, ni un consuelo estoy buscando, quiero estar solo con mi dolor... " (ay ay ay!!) resulta muy gratificante y si no lo creen pregúntenselo a la "Chimoltrufia".

Desde los 50´s ya se escuchaban por la radio las peleas de "El Ratón Macías" leyenda del boxeo mexicano. Con respecto a una de estas transmisiones en palabras de Armando Pous (coleccionista de más de 600 diferentes aparatos de radio de diversas épocas y modelos) expresa en una entrevista concedida al periódico www.excelsior.com.mx: "Puedo jurar que olía la sangre de la que se hablaba en la pelea y me pareció muy raro que sólo a través de la voz se transmitiera una emoción, me impresionó".

La radio nos hace vivir el deporte, tal es el caso del fútbol ya que nos permite seguir un partido sin dejar nuestras actividades y así poder comentarlo después con nuestros compañeros, amigos y familiares, incluso podemos llamar al programa para expresar nuestras opiniones y contrastarlas con las de los comentaristas realizando una verdadera tertulia.

En los trabajos, la radio, es una presencia cotidiana que hace y ha hecho las jornadas menos pesadas: costureras soñando puntada a puntada con los personajes de las radionovelas; obreros pendientes de las novedades gruperas; la compañía musical en las oficinas; las noticias en los traslados...

Convivir con los ídolos de la radio ha creado un gran vínculo con la gente. En sus inicios había público en vivo en las transmisiones de este medio. Mucha gente pudo conocer a Agustín Lara, Pedro Infante o Jose Alfredo Jiménez en los estudios de la XEW. O muchos pudieron conversar con Alejandro González Iñárritu, una de las figuras más populares del momento, que trabajó durante cinco años en WFM cerca del público y dejando huella... Como curiosidad a los que vivieron con intensidad los ochentas ¿quien no recuerda: "El pavo asesino"? que retomó la increíble creatividad de las radionovelas en varios promocionales navideños.

En las desgracias la radio tampoco abandona. En el fatídico terremoto de 1985 fue el medio más importante por la facilidad que brinda para escucharlo. Informó minuto a minuto los acontecimientos. Colaboró para encontrar personas, contactarlas y solicitar la ayuda que se requería en cada momento.

¿Y qué me dicen de las complacencias musicales? tantas y tantas llamadas pidiendo éxitos, mandando saludos a la familia, contando historias de miedo, haciendo bromas, declarando amor a la pareja e incluso coqueteando con el locutor intentado sacarle una cita. Cuantas emociones compartidas...

La presencia e influencia de la radio en la sociedad mexicana ha sido rotunda. Ha contribuido de manera sobresaliente a la creación de ídolos populares, a la labor social, a la educación, al ocio, al acercamiento de las personas en una infinidad de versiones y maneras, sentando unas bases firmes que fundamentadas básicamente en la cercanía con el público y en el lado humano le auguran muchos años más de vida. ¡Viva la radio! ©

© Ana Luisa Reed Casas. México. 2015