2014-jun-articulo-futboldepapel

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Ser aficionado al futbol es mucho más que un "hobbie", es un deporte de tiempo completo, hace que tu vida se llene de recuerdos, gustos, anhelos, teorías y por supuesto "souvenirs".
Los recuerdos se van anclando a situaciones que relacionas con tu equipo: qué hacías aquel año que llegaron a la final, en qué grado escolar o trabajo estabas. En la cabeza repasas mentalmente lo que hubiera sucedido si ese balón pasaba entre los defensas o si el árbitro hubiera marcado aquel penal que para ti era más que claro.

En mi caso puedo decir que encontré buenos amigos por compartir ésta afición, descubrir la complicidad en otras personas te vuelve cercano, quienquiera que sea, tu jefe, un escritor, algún sobrino o el hijo pequeño de tu vecina.

Previo al verano de 1990 estaba en primero de secundaria, todos los recreos jugaba futbol con algunos compañeros de mi salón, nos juntábamos en la misma cancha desde el lunes para formar los equipos que durarían toda la semana, yo no lo sabía pero esa empezó a ser mi manera de socializar; fue entonces cuando algunos sacaron estampas para intercambiarlas.

La idea de juntar un álbum de cromos del Mundial próximo a celebrarse en Italia me parecía fantástica, los sobrecitos se compraban en una tienda de helados y en la portada estaba Marco Van Basten (haciendo alusión a la marca de los helados), el delantero que en ese entonces la rompía con el Milán.

El diseño de aquel primer álbum Panini que coleccioné es el que más me ha gustado hasta el momento; cabían 17 jugadores, con dos arqueros, más el escudo y el equipo completo, también venían estampas con cada uno de los marcadores de las finales en las ediciones anteriores, fotografía de las ciudades sedes en Italia y su respectivo estadio, aunque lo mejor, sin duda, era que las estampas fueran autoadheribles, detalle que en esas épocas fue más que novedoso para mí.

Por supuesto el álbum abría con el Grupo A y el anfitrión: Baresi, Ancelotti, Baggio y Donadoni eran los referentes de esa selección, Schillaci, el sorprendente goleador de la justa no tuvo su estampa; la información sobre su ciudad y fecha de nacimiento, una figura que indicaba la posición del jugador, más el club actual se podían ver debajo de cada imagen. Respecto a México y su ausencia cachirul, sólo podía imaginar cómo se verían Manuel Negrete, Miguel España y Hugo Sánchez.

El gusto se hizo tradición y ahora, más allá del futbol en la cancha, el Mundial es también esperado para completar el álbum de cada edición; ver el nuevo diseño, abrir tus sobres, socializar cambiando las estampas y conocer a los "convocados" por Panini son cada cuatro años el plus que hace redondo y con gajos tu final de primavera.

Para el Mundial en Estados Unidos el entrenador nacional M. Mejía Barón dejó fuera de la convocatoria final al "Piojo", actual DT de la Selección, quien sin anotar un gol en canchas gringas fue "inmortalizado" con su estampa. Veinte años después, en el evento de presentación del álbum para México, Panini entregó esa postal en tamaño gigante al "rockstar" del momento: Miguel Herrera, quien de manera casi fortuita asistirá a su primer Mundial, en la banca.

Los álbumes se van convirtiendo en una herramienta gráfica de consulta que documenta la consolidación de grandes jugadores, el cambio de estilo en los uniformes, la incursión de la tecnología, hasta el crecimiento a niveles insospechados de la parafernalia que rodea al "deporte más hermoso del mundo".

Todos los partidos salen a ganarse, todos los álbumes se inician para completarse; el hombre aficionado al futbol nunca deja de ser niño, esa alegría por el juego está completamente ligada al gusto de abrir un sobre, sacar tus estampas, pegarlas y llenar el álbum, no importa si para ello haces lista de faltantes o prefieres memorizarlas.